León Felipe, un exiliado

El exilio de los poetas españoles, producto de la guerra, civil fue un desafortunado acontecimiento político, en tanto que no es (ni será nunca) deseable que un artista deba huir de su propio país perseguido por sus ideas y su oficio. Y a pesar del carácter reprobable de las causas que los impulsaron no lo fueron las consecuencias de su éxodo. El exilio de estos poetas entrañables implicó un acto de comunión en muchos sentidos. Fue un encuentro entre los poetas venidos de España y los poetas de México, fue un reencuentro entre los mismos poetas exiliados, algunos de ellos distantes en su propia nación pero integrados en la que los acogió, y finalmente, la reconciliación con ese país lejano en espacio, tiempo y realidad, con el que sin saberlo tantas cosas compartían. Sobre todo dos cosas sumamente importantes dada su condición de poetas: la misma lengua, y la misma tradición literaria.

Del lado mexicano ocurrió algo muy similar. Para Octavio Paz la identificación de México con respecto a la lucha por la democracia española no fue casual, sino producto del (para ese entonces) reciente movimiento revolucionario en México, que desembocó en la presidencia de Lázaro Cárdenas, figura ideológica central del siglo XX mexicano.[1] Como puede verse, ocurrió una milagrosa coincidencia que amplió la visión de los españoles llegados a nuestro país y facilitó la disposición para el recibimiento mexicano. Como por una disposición fuera de nuestro conocimiento, remontada al ámbito político, histórico, social, cultural, en el momento preciso y adecuado los poetas de ambos lados del atlántico se abrazaron cuando se reconocieron espiritualmente unos en los otros.

Uno de ellos me interesa esta ocasión: León Felipe. Su caso es muy similar al de los otros poetas del exilio (entre ellos se cuenta, por cierto, a José Moreno Villa, Juan Larrea, Emilio Prados, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Pedro Garfias, Alejandro Finisterre, entre otros que no omito más que por falta de memoria), pero a la vez es diferente. Nacido en Zamora, España, en 1884 y venido de una familia pudiente se licenció como farmacéutico. Su exilio ocurre en 1938, antes en 1922 se va por primera vez a México con una carta de Alfonso Reyes en el bolsillo, en Veracruz se dedica a ser bibliotecario. Luego imparte clases en la Universidad de Cornell. Después vuelve a España y en 1938 se exilia definitivamente en México, treinta años después moriría en este mismo país que lo amó y que él mismo apreció.

Recurriendo nuevamente a Paz:

En muchos de estos poetas fue muy aguda la conciencia de su condición desterrada pero casi siempre percibida como ausencia de la tierra natal y no como descubrimiento de otra –aquella es la que se revive y remuere. En cambio, en León Felipe fueron determinantes los muchos años que vivió con nosotros. Sin México y sin su mujer, Berta Gamboa, que le abrió las puertas de la poesía inglesa y norteamericana, quizá no habría abandonado  su primera manera, cercana a la poesía tradicional de Antonio Machado. Es cierto que la segunda manera de León Felipe, bíblica y whitmaniana, oscilante entre la elocuencia y la verdadera poesía, a veces nos aturde y marea. Sin embargo, sin esos poemas habríamos perdido algo muy cierto y conmovedor.[2]

Y ciertamente la poesía de León Felipe emana ese descubrimiento que señala Paz. El poeta siente lejos su tierra y su gente, pero ha descubierto México. Las obras que muestran principalmente (considero) este período de ausencias, nostalgias y lejanías son tres: El payaso de las bofetadas y el pescador de caña, Español del éxodo y del llanto y, finalmente, Ganarás la luz.

La primera de ellas es un largo poema que intercala fragmentos en prosa, los cuáles bien pudieron pasar por ensayo. Una dicotomía atraviesa esta obra, una doble figura que sirve de propuesta y a la vez de motivo: El payaso de las bofetadas y el pescador de caña. La lectura nos revela ambas identidades. Se trata de Don Quijote, el clown,  pero más allá es el propio poeta, aquel que no ve las cosas como son, sino como deberían ser, no es un evadido de la realidad, es un visionario, permanente emisario de la justicia, alma de las revoluciones, porque, como dice el poema: “¿qué es una revolución más que una metáfora social?”; y por otro lado está la figura metafórica del pescador de caña, el “raposo inglés”,  el capitalista, el conservador, la figura dominante y opresora que va del tirano al obispo, el que prefiere la paz por la justicia. Creo que con estos ejemplos se entiende la contraposición que articula la obra.

Proporcionalmente lo que adolece el poema de denuncia y señalamientos viscerales, lo eleva en arrojo, en urgencia expresiva. Logra figuras realmente notables y concreta un caudal poético que engloba una interpretación de la historia y la literatura de España, y asimismo, una impetuosidad motivada por la necesidad de decir la verdad de España, y a la vez, la suya.

Con la misma energía pero con matices en su dirección se encuentra Español del éxodo y del llanto. Obra que dedica al presidente Cárdenas como gratitud, que lo es realidad a todo el pueblo mexicano. La caracteriza, como lo dice su título, la nostalgia y el dolor por la lejanía de su pueblo que sufre, la verdad, la justicia, la urgencia por decirlas tiene al poeta en el límite, como al filo de la muerte, muerte acechante pero comprensiva y hasta cierto punto benévola. Para León Felipe, el poeta cumple una misión universalmente justificada que lo mantiene en el mundo mientras no la haya cumplido. El papel de la poesía tampoco es neutro, es comprometido, consciente y enterado de su tiempo, su compromiso no es político ni antirreligioso, como la poesía marxista, sino ético y estético consigo misma. Por eso León Felipe no duda ni se arredra en estallar contra las marmóreas columnas de Occidente, como en el libro anteriormente abordado, sabiendo que como poeta es su obligación decir ese su canto de dolor por y para España.

Finalmente, en Ganarás la luz, el poeta juega con las formas y los discursos, retoma y acentúa obstinadamente los principios de su poética:

Porque el Poeta es el hombre desnudo que habla y pregunta en la montaña sin que le espere ya nadie en la ciudad. Habla siempre dentro del círculo de la muerte, y lo que dice, lo dice como si fuese la última palabra que hubiera de pronunciar. La muerte está tumbada a sus pies cuando escribe, esperando a que concluya. Y cuando ya no tenga nada qué decir, nada qué confesar y nada qué preguntar, la muerte se pondrá de pie y le dirá cogiéndole del brazo: Vámonos[3].

Más aún, es la reiteración de las obsesiones, de los caminos, las reflexiones… es como el autor mismo lo expone una suerte de autobiografía poética. Que aunque más miscelánea no por ello menos vivencial, confesionaria, y sobre todo, urna de nostalgias. Ganarás la luz ya no es un flujo poético totalmente unitario, sino una amasijo más bien de carácter lúdico en el que su autor se permitió otro tipo de expresiones, además de la ya conocida denuncia, que por momentos estrangulaba los logros de su estilo particular.

Los tres volúmenes mencionados, a pesar de sus matices, están estrechamente vinculados.  Cada uno de ellos revela un segmento específico de  la denuncia y la nostalgia que confluye en su expresión, pero sin perder la llama poética. De igual forma, este episodio en la obra de León Felipe es parte esencial del mapa completo de su obra, la cual también, junto con su autor, es pieza de ese rompecabezas conformado por el resto de las obras de los otros poetas del exilio. Episodio, igualmente, de la historia de la relación entre México y España, así como su reconciliación, después de mucho, en el que intervino la persecución, el azar y la poesía.


[1] Vid. Octavio Paz, “México y los poetas del exilio español” en Obras Completas III, FCE, México, 2004 (2ª Ed.), p. 310.

[2] Paz, Op. cit., p. 313.

[3] Leon Felipe, Ganarás la luz, Visor, Madrid, 1981, p. 45.

About these ads
Publica un comentario o deja una referencia: URL de la referencia.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: